“Oh, Dios mío, se
casa la niña.
He decidido sobornar a mi hija Jimena con el oro y el moro, para que, llegado el momento, contraiga matrimonio en algún lugar muy remoto: en Burundi, por ejemplo, o en Bali, o Guinea Nueva Papua. Vamos, en cualquier parte a más de 3000 kilómetros que a ella se le antoje, pues no creo que yo sea capaz de pasar por las tribulaciones de organizar otra boda convencional. Se acaba de casar Sofía y todo ha salido fenomenal, gracias a Dios; pero ha sido una trabajera, una verdadera carrera de obstáculos durante doce largos meses. Reconozco que yo antes solía reírme de las madres cuando se quejaban de lo complicadísimo que era organizar una boda: primero, porque ahora los novios se ocupan ellos de casi todo, y segundo, pensaba yo, porque la cosa no podía ser peor que escribir un libro, que es a lo que me dedico (una trabajera bastante considerable, y larga, además). Bien, pues lo es: prefiero escribirme siete libros tamaño Harry Poter a pasar de nuevo por este trance.”
He decidido sobornar a mi hija Jimena con el oro y el moro, para que, llegado el momento, contraiga matrimonio en algún lugar muy remoto: en Burundi, por ejemplo, o en Bali, o Guinea Nueva Papua. Vamos, en cualquier parte a más de 3000 kilómetros que a ella se le antoje, pues no creo que yo sea capaz de pasar por las tribulaciones de organizar otra boda convencional. Se acaba de casar Sofía y todo ha salido fenomenal, gracias a Dios; pero ha sido una trabajera, una verdadera carrera de obstáculos durante doce largos meses. Reconozco que yo antes solía reírme de las madres cuando se quejaban de lo complicadísimo que era organizar una boda: primero, porque ahora los novios se ocupan ellos de casi todo, y segundo, pensaba yo, porque la cosa no podía ser peor que escribir un libro, que es a lo que me dedico (una trabajera bastante considerable, y larga, además). Bien, pues lo es: prefiero escribirme siete libros tamaño Harry Poter a pasar de nuevo por este trance.”
Carmen Posadas
Artículo publicado en La Vanguardia

Esto suele ser lo que se piensa a la hora de empezar con los preparativos de una boda.
Muchas recién casadas me han comentado en alguna ocasión cuanto lamentaban no haber contado con la ayuda de un profesional para un evento tan familiar como importante.
!Cuantos menús, presupuestos, visitas, paseos y papeles mueve una boda! Más de una tiró todo por la ventana y dejo que su amiga del alma , su madre o hermana se hiciera cargo del meollo. Y claro, las cosas no fueron bien del todo.
Siempre olvidaban algo, la última semana era una carrera continua para resolver mil y un contratiempos, y cada vez que pedían ayuda encontraban 10 opiniones distintas sobre el color de las flores, los regalitos para los invitados o el largo de los trajes de las damas de honor.
Cuando se cuenta con un organizador de bodas, sabes de antemano que el trabajo más difícil te lo dan hecho, que tendrás que dar tu visto bueno a muchas cosas pero no las buscaras, te las traen a casa.

Desde el primer día te asesoran en las tarjetas de invitación, menú, transporte y cien cosas más que siquiera sabes que existen.
Si conoces alguien que este pensando en contraer matrimonio el único consejo que debes darle es que busque la ayuda de un organizador de bodas y si piensas en events planner N&F mucho mejor, te lo agradecerán.
Teléfono: 608060162.
e-mail: eventsplanner.nf@gmail.com
e-mail: eventsplanner.nf@gmail.com

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